Como posiblemente sabrán, en Italia, la mafia tenía de
rodillas a la ciudadanía y comprados a muchos políticos (cualquier semejanza
con nuestra realidad es totalmente intencional). En ese ambiente donde los
delincuentes hacían lo que se les daba la gana, un grupo de jueces italianos
pensó que podían cambiar la situación para sus conciudadanos. Los jueces
Falcone, Borsalino, Chinnici y Di Pietro comenzaron una lucha sin cuartel
contra la mafia y contra los vínculos de esta con la política de su país.
No puedo decir que la lucha de estos hombres con agallas haya
sido sencilla o que no pagaran un alto precio por desafiar y vencer a la mafia,
pero sin duda los miles de escolares que hoy estudian en los cientos de
escuelas que llevan su nombre, o los miles de pasajeros que pasan por el
aeropuerto de Palermo Falcone-Borsalino piensan que su lucha fue heroica. Los
italianos saben lo que le deben a estos jueces.
Borsalino y Falcone lograron juntos enjuiciar a más de 465
miembros de la mafia, lograron 360 condenas y más de 2500 años de prisión para
estos delincuentes que sembraban el terror y la muerte sobre todo en el sur de
Italia. Su principal "adversario": Toto Riina. Un delincuente famoso
por su crueldad, tanto así que le llamaban "la bestia". Se dice que
este tipo mando a matar a más de mil personas en Italia y Europa. Tales eran
los enemigos que estos jueces enfrentaron para que la ley prevaleciera en
Italia.
Ambos murieron en el 92, yo tenía apenas 18 años y recuerdo
el sentimiento de indignación que suscito en el mundo los asesinatos de estos
jueces (yo lo leía en revistas que recibía de Europa) También recuerdo que este
fue el principio del fin del descaro de las mafias en Italia. Hoy por hoy
seguro que hay crimen organizado, pero no tienen ni por asomo el poder que
tenían por aquellos años.
Es importante también decir que estos jueces suscitaron
émulos en toda Europa. Jueces como Bertossa en Suiza, Jean Pierre y van
Ruymbeke en Francia, Dejemeppe en Bélgica y Baltasar Garzón en España tomaron
el ejemplo y condujeron diferentes investigaciones en sus respectivos países
para "limpiar" la política de malas prácticas y hacer de sus países
mejores lugares para vivir.
Quizás citar la suerte de estos dos jueces italianos no es la
mejor forma de suscitar o desear émulos, pero sin duda que nos hace falta
urgentemente un Falcone o un Borsalino. Necesitamos jueces y fiscales con las
agallas y con la entereza de investigar los nexos entre la política y el crimen
organizado, necesitamos jueces y fiscales que logren condenas contra los
antisociales, necesitamos jueces y fiscales que tengan un ideal de lo que debe
ser la ley, necesitamos a jueces y fiscales comprometidos con crear un
verdadero estado de derecho donde el que viola la ley la paga y el que hace lo
correcto no tiene nada que temer. Por eso yo pregunto ¿Dónde están nuestros
jueces y fiscales con las "mani pulite"?